fuente: idealista.com

Viaje por la zona oculta de los túneles de la M-30 en Madrid

 

Por unos túneles por los que circulan cerca de medio millón de coches diarios, la seguridad es la principal preocupación en la conservación de Madrid Calle 30. En sus 48 kilómetros de recorrido cuenta con más de 1.600 cámaras de control y una salida de emergencia prácticamente cada 200 metros. Sin embargo, la parte del bypass de esta ‘autovía’ es especial. Dada su profundidad, en algunos casos de 60 metros, la escapatoria vertical es sustituida por unas galerías de emergencia justo debajo de la circulación. idealista/news te descubre cómo son estos túneles secretos de la calle más concurrida de Madrid.

El soterramiento de parte de la circunvalación de la M-30 fue una de las mayores operaciones urbanísticas de Madrid. La obra, su presupuesto y su mantenimiento, sigue teniendo críticos y adeptos, y el actual Gobierno del Ayuntamiento de Madrid mantiene abierta una Comisión de investigación para conocer la situación del consorcio creado y a qué se destinaron las partidas de una obra que superó los 7.000 millones de euros de presupuesto, una deuda que los ciudadanos de la capital siguen pagando.

La Cámara de Cuentas ha cuestionado el modelo de gestión de Madrid Calle 30, argumentando que la privatización no viniera acompañada de los necesarios estudios técnicos, jurídicos y financieros. En la última sesión de la Comisión no permanente de investigación sobre la situación económica y financiera de Madrid Calle 30 se ofrecieron cifras sobre la actual gestión indirecta entre las obras de reforma, el mantenimiento y la financiación. Este modelo costará unos 9.400 millones de euros de aquí a 2040.

El ojo que todo lo ve de la M-30

Los túneles de la M-30 tienen 48 kilómetros de distancia, uniendo los dos sentidos más los distintos ramales. Aproximadamente hay 1,5 millón de desplazamientos diarios por toda la circunvalación. En los túneles, mientras tanto, la circulación se encuentra en torno al medio millón de desplazamientos diarios.

El recorrido más largo que puede hacer un vehículo es realmente de 12 km, si se cogieses el bypass en el punto principal en la entrada de la carretera de Valencia y salieses a la altura de San Pol de Mar en la Casa de Campo, en el punto más cercano a la carretera de La Coruña.

En esta auténtica obra de ingeniería, y alejándonos de polémicas, nos centramos en los sistemas de seguridad que sirven para gestionar la circulación. Desde la ventilación hasta la señalización y todos los demás equipos del subterráneo, todo pasa por el Centro de Control de Túneles de Madrid Calle 30.

“Tenemos conexión con todos los sistemas que integran la seguridad y la explotación de la M-30: entre ellos la iluminación, la ventilación, los detectores de contaminación. Todo ello se centraliza en este centro de control y se procesa, y es de donde se toman las decisiones operativas para que la circulación y la seguridad queden garantizadas”, afirmó Samuel Romero, consejero apoderado de Madrid Calle 30, durante la visita al centro de mando.

Este Centro de Control se modernizará para permitir la gestión automática de la ventilación que reforzará la seguridad, con un presupuesto estimado de 17 millones de euros y que espera estar disponible para 2020. “Tenemos mejoras tecnológicas, como una renovación del sistema automático de detección de incidentes, lo que va a permitir detectar cualquier tipo de alarma, cualquier tipo de incidencia que suceda en la estructura de manera más efectiva”, concreta el consejero.

Cómo se actúa en los túneles en caso de incidente grave

Tras el incendio producido en 2012, que supuso la muerte de dos operarios, se detectaron serias deficiencias de seguridad, que se han ido subsanando con el tiempo. En esta actualización del sistema, se automatizará la gestión de incidentes para limitar el factor humano a la hora de la toma de decisiones.

“Una de las mejoras principales va a ser la gestión automática de la ventilación, la señalización y otros equipos de los túneles. Ante un posible incendio, el sistema de ventilación se situará en un modo automático de forma predeterminada”, aseguró a los medios Santiago Vilariño, jefe de seguridad de la sociedad Madrid Calle 30. “Desde aquí se recibe la alarma, y el operador, lo único que tendrá que hacer es confirmar la existencia o no de un incendio. Vamos a reducir, que no eliminar porque no se puede, el factor humano”.

Como en cualquier túnel, la evacuación en caso de incidente grave se produce mediante salidas de emergencia por las que subir a la superficie mediante escaleras. “En la evacuación a superficie vertical, los usuarios tendrían que subir un tramo de escaleras equivalente a dos plantas de un edificio. La cosa cambia cuando nos encontramos en los túneles del bypass, donde la evacuación se hace por galerías de evacuación”, concreta el consejero de la M-30.

Lo más espectacular del túnel se encuentra en la zona conocida como el bypass de la M-30, la zona del túnel que canaliza el tráfico de este a oeste en ambos sentidos y que ahorra circular por el tramo sur de la circunvalación. Se coge desde el túnel principal a la altura del Paseo de Santa María de Cabeza y llega hasta el enlace con la Autovía A-3 y la continuación de la M-30 por superficie.

Estos tuneles de emergencia se encuentran solo en el tramo de bypass, con aproximadamente 3,5 km por sentido. Se construyeron dada la profundidad a la que se encuentra esta derivación del tráfico rodado que puede alcanzar hasta los 60 metros.

El túnel del bypass está dividido en tres alturas. La altura superior es para ventilación, el aire caliente contaminado subiría hacía arriba, mediante el sistema de ventilación lo que se haría es impulsar el aire o extraer el aire hasta el pozo más cercano, para después filtrarlo, silenciarlo y poder salir a superficie.

Mientras, la capa intermedia es la de rodadura de tráfico en la que circulan los coches y la capa inferior es la de evacuación ante incidentes.

En caso de incidente grave en uno de los túneles de circulación, los usuarios podrían salir por una de las salidas de emergencia que les llevaría al vestíbulo que comunica ambos sentidos, se activarían los servicios de ventilación de emergencia, y se podrían trasladar a la galería de emergencia que se encuentra justo debajo del principal, pero al lado contrario, para hacer una evacuación segura.

Los bomberos y servicios de emergencia acudirían por estas galerias a la zona afectada para evacuar a los afectados, ya sea a pie hasta la salida o en pequeños autobuses.

Pero tampoco hay que descartar los accidentes comunes. El servicio de emergencia de Madrid Calle 30 tiene activado un protocolo por el que el tiempo máximo de llegada a un punto de incidente esté por debajo de los seis minutos dentro del túnel.

Las averías más comunes pueden ser pequeños alcances entre vehículos o vehículos parados en la vía. Hay bases de agentes repartidos en cuatro puntos de los túneles en Méndez Álvaro, salida a la carretera de Valencia, a la altura del Estadio Vicente Calderón y en la Avenida de Extremadura que están alerta en caso de una avería.

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