En caso de divorcio, cuando una de las partes vive en el piso, aunque la titularidad del inmueble ¿Quién debe asumir el pago del IBI y de los gastos del inmueble?

IBI
En ocasiones se dice que si existe un usufructo sobre un inmueble –es decir, cuando existe una persona que tiene derecho a utilizarlo y a obtener sus frutos–, el IBI lo paga el usufructuario.
Dado que existe una sentencia que adjudica el uso de la vivienda a su excónyuge, considera que éste se ha convertido en usufructuario y debe pagar el IBI.
Pues bien, esto no es así; el derecho de uso derivado de un divorcio no es equiparable a un usufructo:
o El derecho de usufructo se puede transmitir, circunstancia que no concurre en el derecho de uso derivado de la sentencia de divorcio.
o El usufructo se constituye en algunos supuestos previstos por la ley, o por transmisión (entre vivos o por causa de muerte); y una sentencia judicial no es ni una cosa ni la otra.
Paga el propietario.
Por tanto, al no haber usufructo, el IBI lo paga el dueño de la finca. Y en este caso, al haber copropiedad, deberán pagarlo a medias, aunque el uso esté atribuido al excónyuge. ¡Atención! A efectos de recaudación, la situación será la siguiente:
o Si Hacienda sólo tiene los datos de un titular, exigirá el pago a éste. Eso sí, el cotitular que pague el 100% del IBI tendrá derecho a reclamar al otro titular el 50% que le corresponde.
o Para evitar este problema, la ley permite que se comuniquen a Hacienda los datos de ambos titulares, con el fin de que se liquide la mitad a cada uno. En este caso, Hacienda queda obligada a exigir el 50% a cada uno por separado.
o Eso sí, en caso de impago de alguna de las dos mitades, Hacienda podría exigir el pago al otro titular.
Así pues, una de las partes tendrá que asumir el 50% del IBI aunque no ocupe la vivienda. No obstante, si en el convenio de divorcio se pactó que dicho impuesto iba a cargo del excónyuge que ocupa la vivienda, la otra parte la podrá reclamar
¿Y el resto de gastos?
Gastos corrientes. Respecto a los gastos corrientes de comunidad de propietarios (así como los suministros y los gastos de conservación, mantenimiento y reparación de la vivienda), la regla es distinta: debe satisfacerlos íntegramente el cónyuge que la ocupa.
Gastos extraordinarios. Sin embargo, los gastos extraordinarios (como la derrama de la comunidad para la instalación del ascensor en el edificio) deben pagarse a medias. En este caso se considera que los gastos se realizan en beneficio del inmueble, y como éste es de los dos cónyuges, ambos deben contribuir en la proporción que les corresponde.

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