Fuente: El Mundo

¿Quién se hace cargo de los actos vandálicos en la comunidad?

Pese a la instalación de sistemas de videovigilancia, las comunidades de propietarios no están libres de sufrir actos vandálicos. Tampoco la comunidad de Paquita, gran sufridora de este capítulo.

Es viernes. Jóvenes y no tan jóvenes han salido a divertirse, pero no a la discoteca, “que es donde deberían haber estado”, se lamenta Paquita, sino a la urbanización La Colmena, a intentar hacer fechorías. Ya en verano, una noche, intentaron saltar, sin éxito, a la piscina. Esta vez han sido más cautos y han entrado por la puerta, gracias al descuido de un vecino que no la cerró correctamente. Paquita aún está detrás de él.

Pues bien, ese día los jóvenes no encontraron mayor diversión en el barrio que arrancar los buzones del interior del portal, pero no todos, sino únicamente el casillero que pone Doña Francisca Mayordomo Oñate. Piso1 Puerta A. Para el resto, Paquita. No en vano, aunque no lo sabe, estos actos vandálicos son obra de los mismos chicos que huyeron esa noche de verano al ser alertados por ella. Se la tenían jurada.

Es sábado. Paquita acostumbra a levantarse pronto. Le gusta, como dice ella, poner los descansillos en la comunidad. Pronto se da cuenta de que su casillero del buzón está literalmente en el suelo y el hueco que ha quedado lo ocupa ahora un regalito que antes de irse le han dejado sus admiradores. Preferimos no entrar en detalles.

En cuanto lo ve, Paquita pone el grito en el cielo. Y ya de paso despierta a casi todo el vecindario. Recordamos: es sábado. A sus compañeros de escalera no les sienta nada bien. “También podríais haber sido vosotros los afectados”, les increpa entre sollozos.

Pasado el disgusto y una vez ha sido arreglado su casillero, Paquita envía la factura a Mariano, el presidente de la comunidad, que a su vez se la envía a Gregorio, el administrador. “Toca saldar cuentas”, dice la vecina.

Sin embargo, no se podía imaginar que quien debe hacer frente a este gasto no es la comunidad, sino ella. “¿Cómo es eso?”, “¿pues los buzones no son propiedad del edificio?”, vociferó al administrador.

“No existe ningún artículo de la Ley de Propiedad Horizontal que regule el carácter de los buzones. Tampoco el Código Civil los incluye dentro de los elementos comunes de la finca”, explicó Gregorio. E insistió: “Se trata de un elemento que tiene un uso privativo y, en consecuencia, su reparación debe ser costeada por el propietario”. Sólo cabe una excepción, que el administrador luego se arrepintió de aclarar: “Si los destrozos por actos vandálicos afectan a todo el grupo de casilleros, la comunidad podrá dar parte al seguro del edificio”. Paquita ha tomado buena nota. Y esta vez no entre sollozos