Fuente: Idealista.com

‘Hackeos domésticos’: pros y contras de unir cocina y salón en un solo espacio abierto

En las casas pequeñas lo que se busca es disponer del máximo espacio disponible y que visualmente tengamos una impresión de mayor amplitud. Por eso, muchas personas deciden unir la cocina con el salón, haciendo un único espacio común. Pero hay que tener en cuenta que puede haber obstáculos a la hora de unir estas dos dependencias:

  • “Puede ser que la pared que vayamos a derribar sea un muro de carga (elemento estructural del edificio, que forma parte del esqueleto del mismo). En cuyo caso no podrá hacerse esa unión de espacios. Pero si no lo es, si es una pared sencilla, conviene descartar, con la ayuda de un técnico, que el forjado (el techo de la casa) no se esté apoyando en él, aunque no debería”, explica Pablo García, de Atrezo Arquitectos.
  • “Hay que comprobar que no atraviesen por ese muro instalaciones generalesdel edificio como pueden ser bajantes, juntas de ventilación o salidas de humos”, añade.
  • También hay que comprobar antes de que sea viable la distribución. “Me refiero a que pueda llegar la luz, el agua, el gas o incluso la extracción de humos a los elementos destinados a estos usos. También hay que ver que la distribución sea limpia y funcional, sin recovecos ni ángulos muertos”, comenta.

Una vez comprobados todos estos puntos, según cada casa se pueden hacer distintos tipos de composiciones:

  • Rectas: con todo distribuido en un frente.
  • En forma de U, dejando uno de los lados para separar del salón.
  • En L, abierta completamente pero aprovechando un lateral.
  • Con isla: con muebles con encimera que sirven tanto de mesa alta como de zona de cocinado, lavado, etc.
  • Abierta parcialmente: con una división fija central, ya sea un tabique o un vidrio, y espacios abiertos a ambos lados. También, con grandes puertas correderas en el centro.

Pero, como todo en la vida, la fusión de ambos espacios tiene sus pros y sus contras. ¿Cuáles son las ventajas?

Por un lado, se gana en superficie útil. “Al eliminar tabiques, aumentamos esta superficie. Así, tendremos una vivienda con la misma superficie construida pero más superficie útil”, añade. Además, se gana en amplitud visual. “Es más fácil que llegue la luz natural al tener menos obstáculos”, agrega. También ganamos en comunicación: permite estar cocinando y hablando con los que estén en el salón, ver a los niños mientras juegan. “Ayuda a crear un hogar sociable y comunicativo”, explica el arquitecto. En cuanto a la seguridad, si tenemos un fallo en la cocina (fugas, escapes..), lo veremos rápidamente, pudiendo actuar en menor tiempo.

Los olores es uno de los puntos que más echa para atrás

Pero también hay que valorar las desventajas. La primera, tendremos más ruido: “Los electrodomésticos y en particular, la campana extractora (fundamental por el punto que veremos a continuación) son ruidosos. El centrifugado de la lavadora también lo es. Para minimizar el ruido lo idóneo es comprar aparatos considerando su nivel sonoro, lo ideal es que no pasen de 50 dbA”, comenta.

El segundo punto es uno de los que más echa para atrás a la gente a la hora de incorporar la cocina al salón: los olores. Al no tener ninguna barrera, los olores se distribuirán por toda la casa. Si te metes en esta obra debes instalar una buena campana extractora, con gran capacidad.

Tercer punto: el almacenaje. “Se tendrán menos paredes para instalar muebles, pero se puede solucionar fácilmente con muebles en el salón o con la solución de forma de isla (y muebles debajo)”, explica. También, los espacios unidos dan mayor imagen de desorden: “Las cocinas abiertas deben estar lo más ordenadas y limpias posible, son parte de la imagen del salón. Las encimeras deben estar limpias y despejadas”, cuenta García.

¿Por cuánto puede salir una reforma de este tipo? “La propia cocina en sí, el habitáculo, es más económico, al prescindirse de puerta y de paredes alicatadas. Las soluciones con islas suelen ser las más caras, una cocina abierta de este tipo oscila entre los 10.000 y 30.000 euros, considerando una calidad media y dependiendo, claro está, de su tamaño, acabados, encimeras, si necesita módulos a medida…”, finaliza.

Así que ya sabes: haz cuentas, analiza lo que mejor te conviene y ¡a disfrutar de tu casa!

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